El Ciclón rescató un empate gracias a la inspiración de Hilario, pero no consiguió cambiar su imagen para viajar a México. Con buen toque, el Arse mereció el botín.
Miguelito tendrá que apelar a bastante más que a un cambio de look extremo (el jetra le había dejado lugar a la camisa inmaculada; ayer salió del closet el equipo deportivo, y surtió un efecto más bien esotérico) para superar a San Luis en México y acercar al Ciclón a la clasificación copera, el gran objetivo del horizonte cercano. El portero de Boedo, tal vez pagando derecho de guantes por haber arribado hace pocas semanas, deberá hacer más horas extras, como ayer, para sostener la ilusión de su arco. Porque si bien no le alcanzó para apoderarse del botín de los tres puntos, Arsenal desandó un camino de regreso a la identidad, en el carro de una idea futbolística que, de sostenerla, probablemente lo lleve hasta el oro. Y San Lorenzo rescató un punto tirando manotazos con Navarro.



