En un momento, sobre todo por el triunfo ante Lanús, se decía que Gimnasia andaba con liga. Eso, si existió, se acabó: Estudiantes le empató el clásico en el último minuto; contra River tendría que haber ganado con holgura y apenas se llevó un punto; ayer, cuando festejaba, Central le arrebató el triunfo con el único tiro al arco que pateó en todo el segundo tiempo. Si el Lobo es un equipo con liga...Sin pasarlo por arriba, sin haber generado cantidad de situaciones, Gimnasia mereció más que su rival. Lo buscó, lo apretó, tuvo más tiempo la pelota. Desde el inicio del partido lo superó a partir de una presión eficaz y su entrega, aunque sin el mismo virtuosismo para la generación de juego. Messera esta vez no anduvo inspirado y Cuevas tampoco, por lo que Romero se cargó los avances al hombro: en la mayoría de los casos trepó y trepó por la izquierda, pero no logró desequilibrio ni asociarse con el resto y la mayoría de sus escalas terminaron en córners.Central, con una formación audaz desde los nombres, encaró el partido con el sello del técnico renunciado: hasta Equi González, el crítico de Merlo, no se movió de las dos líneas de cuatro y marcó -y pegó- más de lo que jugó. En el segundo tiempo, el equipo retrocedió más todavía y resignó casi por completo la ofensiva: los que podían armar juego la tocaron poco y los delanteros quedaron aislados. Lo dicho: hasta el zapatazo del Kily, casi no había avanzado.A Gimnasia no le alcanzó con la iniciativa. Un ejemplo: desde los cinco hasta los 29 del segundo tiempo tuvo la pelota, pero sin provocar situaciones claras. Generó un buen circuito de toque hasta tres cuartos de cancha, y en esa zona se quedó sin recursos: sin desequilibrio y sin cambio de ritmo, se repitió en centros a Sosa. Por responsabilidad propia y un poco de falta de liga, lleva seis partidos sin triunfos -cinco puntos sobre 18-poco para intentar despegarse de la Promoción. Así y todo, los hinchas reconocieron con aplausos las buenas intenciones.



