Fue más Independiente hasta la irresponsable jugada de Matheu en la que terminó viendo la roja por un cachetazo en la nuca a Bieler. Pero esa jugada marcó lo que fue el destino del partido. Desde ahí Racing se afianzó en la cancha y superó a un Independiente que fue más voluntad que fútbol. Bieler estuvo en el momento justo para capturar un largo rebote de Gabbarini y tener su bautismo en la red. En el final de la primera parte, la Academia estiró la ventaja luego de una jugada preparada que lo encontó a Cahais solo debajo del arco para empujarla. Fue un Racing distinto, más ambicioso, con mejor juego y con una solidez que hace rato no tenía.
La segunda etapa terminó fiel a la historia de Racing. Con un hombre más, con la velocidad de Hauche y la desesperación del Rojo, no pudo liquidarlo y sufrió en los últimos diez minutos. Fede González metió una bomba de treinta metros y el pánico se apoderó de los jugadores de la Academia. El Rojo fue y obligó a un par de intervenciones de De Olivera, pero sobre el final Núñez también vio la roja y la diferencia numérica no permitió esa hazaña del equipo de Gallego. Racing se despidió con una victoria. Llega con el ánimo por las nubes al comienzo del Clausura y la idea de pensar en algo más que en zafar del descenso, parece tomar cada vez más fuerza.



